Entrevista a Alicia, en Minuto85

http://xn--minuter85comunicacin-t8b.apps-1and1.net/entrevista-con-alicia-b-voluntaria-en-idomeni-nada-mas-llegar-y-ver-aquello-se-te-encoge-el-estomago

¿Qué te llevó a Grecia la primera vez que fuiste?

La primera vez fui en abril. Todos veíamos en las noticias a diario cómo llegaban cientos de personas a costas europeas y en qué condiciones. Además veíamos de lo que huían en sus países, situaciones extremas. Yo me sentía muy sensibilizada con el tema y el cuerpo me pedía ir a Grecia.

En cuanto buscas un poco descubres mucha información, sobre todo en redes sociales y mucha gente que está interesada en ir a ayudar. Enseguida contacté con gente de diferentes partes de España y nos juntamos un grupo para coger el vuelo juntos, alquilar un par de coches y compartir alojamiento. La verdad es que allí vimos una situación desoladora pero me alegró ver la cantidad de voluntarios que había, la de gente llegada de muchos puntos de Europa y del mundo que se había plantado allí para echar una mano en lo que fuera.

¿Cuál fue tu labor? ¿Cómo era allí la vida?

Estuve dos semanas en Idomeni, al norte de Grecia, en la frontera con Macedonia. Nada más llegar y ver aquello se te encoge el estómago. Solo veía tiendas y tiendas de campaña por todos los lados, incluso por las vías del tren y en las gasolineras. Había mucha gente y muchos niños.

Soy matrona e intenté hacer un “chequeo” de gestantes, hacerles una cartilla maternal básica y un pequeño control de embarazo. Allí había cientos de embarazadas por supuesto sin ningún seguimiento sanitario. La comunicación era muy difícil y necesitábamos refugiados voluntarios que hablasen ingles para poder traducirnos.

Las condiciones de higiene eran pésimas, veía mujeres embarazadas durmiendo en el suelo de las tiendas y malcomiendo y es muy duro. Los partos se atendían en el hospital pero a los dos días la madre y el recién nacido volvían al campamento. Además vivimos en esos días una experiencia muy mala: el día 10 de abril los refugiados intentaron cruzar la valla y el ejército de Macedonia respondió con gases, disparando pelotas de goma… era una situación caótica y en medio de todo eso llegó una mujer con contracciones. Nos metimos en una tienda, casi ni nos oíamos con el sonido de los disparos, los helicópteros militares, los gritos de la gente que corría… yo no sabía lo que ocurría fuera, ni si teníamos que salir corriendo de allí. Finalmente la mujer estaba de parto pero daba tiempo a llegar al hospital, así que un compañero le trasladó rápidamente.

En fin, allí todo eran problemas porque si no era la lluvia que lo embarraba todo era el viento que volaba las tiendas, las temperaturas… Todo aquello se sostenía con pequeños proyectos y voluntarios independientes que llegaban allí y hacían lo que podían. Y al final es mucha gente que te cuenta el horror de la guerra, del viaje hasta allí y que ahora se sienten abandonados, no saben por cuánto tiempo, no saben dónde irán y no saben por qué no les dejan pasar. Y no sabes qué responder, solo puedes decir que tú tampoco lo entiendes.

¿Qué te hace regresar y qué ayuda vas a ofrecer?

Después de vivirlo en primera persona ya no te puedes desvincular, además tenía la posibilidad de sensibilizar a otras personas contando mi experiencia, por eso he participado en algunas charlas en centros culturales. Además, algunos compañeros que regresaron localizaron y documentaron 21 casos en situación sanitaria vulnerable. Con esos casos elaboramos un dossier y lo registramos en el Ministerio de Exteriores para pedir su asilo y el de sus familias y darles atención en España. Por ahora contamos con el visto bueno del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid pero falta que lo apruebe el Gobierno nacional.

Ahora regreso porque mi trabajo actual me permite juntar días libres -10 días- y voy a ayudar en lo que se pueda. Si hace falta llevar ropa o comida a los campamentos, comprar sacos y mantas, trasladar gente entre campamentos, etc.

También estoy en contacto con un grupo sanitario y queremos visitar a algunos de los casos vulnerables para ver cómo se encuentran. Hasta que no llegue no sé muy bien lo que me voy a encontrar, son los voluntarios de larga duración los que nos organizan un poco en lo que hace más falta.

¿Quién ofrece ayuda allí? ¿ONGs, los gobiernos, la UE…?

En los campamentos como Idomeni no había presencia alguna de ayuda de Gobierno ni de Europa. Había alguna ONG de las grandes que contaba con buena infraestructura pero no daban a basto. La mayor parte eran ONGs pequeñas y voluntarios independientes, además de la solidaridad de los griegos que siguen ayudando.

Ahora la situación es muy diferente, Idomeni y otros campamentos como ese fueron desalojados antes de verano y desde entonces están en otros campamentos militares o fábricas abandonadas medio acondicionadas pero en malas condiciones, por las noticias que nos llegan. Hay goteras, hace frío, la comida es muy poco variada… Además, no dejan entrar apenas voluntarios ni prensa, por lo que el problema sigue allí pero ahora no sale en la televisión.

¿De dónde es la mayoría de refugiados? ¿Todos huyen por los mismos motivos?

La mayoría son sirios, pero hay de muchos sitios. Iraq, Paquistán, Afganistán, Eritrea, Nigeria… En Siria o Iraq huyen de la guerra, los afganos de los talibanes, en Eritrea de la dictadura… en sus países no existen los Derechos Humanos.

Según la Unión Europea, la alternativa que tienen los refugiados es pedir asilo. ¿Les es posible hacerlo?

La odisea que pasan para hacer papeles es enorme. Tienen que viajar a Atenas. Esperan meses para que les concedan las citas, meses entre una entrevista y otra, les hacen presentar un montón de documentos que muchas veces se dejaron en sus casas por haber salido corriendo y otros los han perdido por el camino o en el mar. Todo son trabas burocráticas y así van pasando los meses, llegan a Europa con cuentagotas.

¿Cómo te sientes al poder ser útil para esas personas?

Bueno en realidad ese sentimiento de satisfacción o de sentirme útil es un poco relativo. Cuando vas y ves la cantidad de gente que hay, las necesidades básicas que tienen sin cubrir, que te vuelves y ellos siguen allí… o cuando vas aquí a una manifestación y a penas hay gente… es un poco desesperanzador. Sin embargo, si estás allí y haces compañía a alguien o das una charla aquí y ves gente interesada pues te animas. Entonces bueno, esto es así, con altibajos, pero es importante decir que todo cuenta, aunque parezca una acción muy pequeña.

Lo que intento es seguir haciendo cosas allí pero sobre todo desde aquí, colaborando en iniciativas para sensibilizar y visibilizar el tema para que no se olvide y acciones que presionen al gobierno que al final son ellos y Europa los que cierran las fronteras.

¿Cómo podemos ayudar desde España, desde nuestra casa?

Hay muchas formas de ayudar desde aquí. Se puede firmar cuando te pasan un manifiesto o unchange.org, se puede ir a manifestaciones a hacer ruido, quien trabaje con niños o adolescentes puede realizar dinámicas o talleres de sensibilización, se puede ir a charlas sobre el tema para estar bien informado y entrar a participar en iniciativas ciudadanas. Por ejemplo, en Guadalajara hemos creado un grupo hace poco que se llama ‘Abriendo Fronteras Guadalajara’ desde el que estamos pensando varias iniciativas junto con personas que participaron en la ‘Caravana a Grecia‘ este verano o ‘Acción Directa Sierra Norte‘ que tienen entre manos el proyecto ‘Movil kitchen’.

La ayuda no solo hace falta ahora, también cuando vengan (si es que llegan), porque van a necesitar apoyo. Si conocemos un centro de refugiados, por ejemplo en Sigüenza hay uno, podemos ponernos en contacto y preguntar si hace falta algo, proponernos como voluntarios para enseñarles el idioma, acompañarles al médico o simplemente enseñarles la ciudad. Todo pasa por el interés y la creatividad de cada uno y todo pequeña acción cuenta.

Hemos creado un número de cuenta, gestionada personalmente, para quien quiera colaborar y nos ofrecemos como vehículo para trasladar vuestras aportaciones. Destinaremos esta ayuda a las necesidades que veamos en el terreno, en función de su prioridad, o las dejaremos en manos de quienes, con sus proyectos y trabajo, se han ganado nuestra confianza y creemos que merecen ese apoyo. 

Donaciones en: BBVA ES69 0182 8316 9902 0158 1081

¡Gracias!

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